CIUDAD DE MÉXICO.— México y Estados Unidos reforzaron su cooperación para enfrentar el creciente uso de drones por organizaciones criminales en la frontera, mediante una operación bilateral enfocada en detectar e inhabilitar aeronaves utilizadas para actividades ilícitas.
La estrategia, denominada “Águila Alta”, desarrolla actualmente una segunda fase que se extenderá hasta el próximo 21 de septiembre, con participación de personal y tecnología de ambos países en la zona fronteriza de Tijuana y San Diego.
El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, reconoció este viernes que México todavía no registra avances equivalentes a los reportados por Estados Unidos dentro de la operación y que ambos gobiernos evaluarán conjuntamente sus resultados.
Del lado estadounidense se han identificado más de 35 mil vuelos sospechosos y neutralizado más de 300 drones relacionados con actividades criminales, de acuerdo con los datos divulgados sobre la estrategia.
Los grupos delictivos utilizan estas aeronaves no tripuladas para tareas de vigilancia, seguimiento de autoridades y apoyo al tráfico de drogas y personas. En otras regiones de México también se ha documentado su utilización para transportar o lanzar explosivos.
Aunque la actual fase operativa se concentra en la frontera entre Baja California y California, el desarrollo de mecanismos binacionales contra drones resulta especialmente relevante para toda la frontera norte, incluyendo Tamaulipas, donde se encuentran cruces estratégicos como Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.
El uso de tecnología antidrones se perfila así como una nueva área dentro de la cooperación de seguridad entre México y Estados Unidos, en momentos en que Washington mantiene la presión para combatir a organizaciones dedicadas al narcotráfico y tráfico de personas.
Ambos gobiernos han señalado que las operaciones se realizan manteniendo el control de cada país sobre su propio territorio y bajo el principio de respeto a la soberanía nacional.